Rosario Santo a nuestra Señora del Carmen misterios Dolorosos

Rosario a la Virgen del Carmen – Misterios Dolorosos

Alcancemos la humildad, mortificación del espíritu y la salvación de las almas ofreciendo estos misterios dolorosos al recitar el Rosario a la Virgen del Carmen.

Una de las advocaciones de nuestra Madre María es la advocación a Nuestra Señora del Carmen. Se cuenta que Ella se apareció a San Simón Stock en 1.251, un religioso inglés, quien recibió los hábitos de la Virgen y su escapulario, los símbolos máximos de su culto. Esto hizo ue fuera un personaje principal en la fundación de la Orden del Carmen que surgió en el siglo XII

Ser devotos de la Virgen del Carmen y recitar su Santo Rosario nos ayudará a enfrentarnos ante todos los conflictos que nos aquejan. Además, podemos alcanzar la salvación de nuestras almas ofreciendo los misteriosos dolorosos del Rosario Carmelitano.

Si quieres conocer más advocaciones de la Virgen María, te sugerimos no perderte este artículo sobre Las 35 apariciones de la Virgen María.

Rosario a Nuestra Señora del Carmen

Misteriosos Dolorosos – Se rezan los martes y viernes

Por la señal de la Santa Cruz,
de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios Nuestro,
en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, amén.

Invocamos al Espíritu Santo.

Ven Espíritu Santo, ven por medio de la poderosa intercesión
del Corazón Inmaculado de María Tu Amadísima Esposa, amén.
Para que nuestra oración llegue al Cielo,
pedimos humildemente perdón a Dios
por nuestros pecados y por el mundo entero.

Acto de Contrición

Pésame, Dios mío, y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido.
Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí,
pero mucho más me pesa porque pecando
ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como Tú.
Antes querría haber muerto que haberte ofendido;
y me propongo firmemente, ayudado de tu Divina Gracias
no pecar más y evitar todas las ocasiones próximas de pecado. Amén.

Oración primera

Virgen del Carmen, seguimos transitando el camino de la plegaria y la reflexión hacia una meta, la de conocerte más y amarte mejor. Ilumínanos, Señora de la luz, para re descubrirte cada día en el misterio de Cristo y de la Iglesia.

Haz que, a través de la experiencia espiritual del Carmelo, te contemplemos como Virgen orante que nos enseña a acoger, meditar, vivir y proclamar la Palabra de Dios y como Madre Espiritual que acompaña el desarrollo de nuestra existencia cristiana desde el Bautismo hasta la plenitud que es Cristo.

Rosa del Carmelo perfúmanos en alma y cuerpo, para que seamos buen olor de Cristo en medio de nuestros hermanos.
Estrella del Mar, conduce nuestra barquilla en la noche oscura del destierro hasta las playas luminosas de la Patria.
Reina del Cielo, que un día, junto a ti, gocemos de una eternidad para proclamar la grandeza
del Señor porque el Poderoso hizo en ti maravillas. Amén.

Hacemos un minuto de silencio y elevamos al Señor nuestra acción de gracias por todos los beneficios recibidos de su generosidad y depositamos con confianza a los pies de nuestra Madre Santísima todas nuestras intenciones particulares, familiares, amigos y bien hechores, uniéndonos a las intenciones de esta comunidad, por quienes confían en nuestras oraciones y por aquellos que rezan por nosotros.

Meditamos con los ojos de María estos Sagrados Misterios.

En el primer misterio contemplamos: La oración y la agonía de Jesús en el huerto Mt 26,36-46 Jesús en el Monte de los Olivos ora y suda sangre. Virgen del Carmen: al meditar la escena en el huerto de los olivos te pedimos la gracia de aceptar la voluntad del Padre como tú lo hiciste.

Ofrecemos este misterio para alcanzar el fruto de la contrición.

Oraciones para hacer luego de cada misterio

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Repetimos 10 Ave María

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

¡Oh, Jesús mío! Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente, a las más necesitadas de tu Misericordia.

Flor del Carmelo, viña florida, esplendor del cielo, Virgen sin mancha, singular Madre cariñosa, intacta de hombre, a los carmelitas proteja tu nombre, Estrella del Mar.

En el segundo misterio contemplamos: La flagelación de Jesús Lc 18, 31-43A Jesús lo ataron a una columna y le dieron innumerables azotes. Virgen del Carmen: tu Hijo encarna en ese momento su vocación de servicio, es decir morirá sí mismo, una donación nos lleva a imitarlo, para que así ganemos la vida eterna.

Ofrecemos este misterio para alcanzar el fruto de la mortificación de los sentidos.

  • Recitamos oraciones: 1 Padre Nuestro, 10 Ave María, 1 Gloria al Padre, 1 Jaculatoria Oh Jesús mío, 1 Flor del Carmelo

En el tercer misterio contemplamos: La coronación de espinas Jn 19,2-11Los soldados trenzaron una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza. Virgen del Carmen: la humillación de tu Hijo es la sabía pedagogía de Dios, teniendo en cuenta que por este camino de contrariedad nos lleva a enfrentar el dolor y ofrecérselo a Él.

Ofrecemos este misterio para alcanzar los frutos de la mortificación del espíritu y de la humildad.

  • Recitamos oraciones: 1 Padre Nuestro, 10 Ave María, 1 Gloria al Padre, 1 Jaculatoria Oh Jesús mío, 1 Flor del Carmelo

En el cuarto misterio contemplamos a Jesús con la Cruz camino del Calvario. Lc 23, 26-32 Jesús lleva el peso del pecado de toda la humanidad. Virgen del Carmen: junto a la Cruz de tu Hijo depositamos a los pies de Él todos nuestros problemas, nuestros sufrimientos y te pedimos que aprendamos a llevar la cruz de cada día.

Ofrecemos este misterio para alcanzar los frutos de la paciencia y de la resignación.

  • Recitamos oraciones: 1 Padre Nuestro, 10 Ave María, 1 Gloria al Padre, 1 Jaculatoria Oh Jesús mío, 1 Flor del Carmelo

En el quinto misterio contemplamos: La Crucifixión y muerte de Jesús. Lc. 23, 33-38Nos recuerda el gran amor de Dios, que se entregó por nuestros pecados y nuestra salvación. Virgen del Carmen: tú que ofreciste tus dolores en la cruz, concédenos fortaleza para que podamos llegar al final de nuestras vidas, sabiendo que nuestra misión está cumplida.

Ofrecemos este misterio para alcanzar el fruto de la perseverancia y deseo de salvación de las almas.

  • Recitamos oraciones: 1 Padre Nuestro, 10 Ave María, 1 Gloria al Padre, 1 Jaculatoria Oh Jesús mío, 1 Flor del Carmelo

Ofrecemos un Padre Nuestro por las intenciones de la Santísima Virgen y por el Papa.

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso,
Creador del Cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado, de la misma naturaleza que el Padre,
por quien todo fue hecho; que, por nosotros los hombres
y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo se encarnó María, la Virgen,
y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato:
padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día,
según las Escrituras y subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Amén.

Origen

La Virgen Santa se ha aparecido a distintos santos, a quienes les enseñó varias formas de rezar el Rosario recordando pasajes de Su vida o la de Cristo. Se origina con el Salterio de los Laicos aproximadamente el año 800, libro de salmos que sólo eran recitados por los monjes. Para incluir en el rezo a los laicos, se les enseñó a rezar 150 Padres Nuestros. Luego de un tiempo agregaron 3 salterios más, para rezar 150 Ave Marías, dar 150 alabanzas en honor a Cristo y 150 alabanzas en honor a la Santa Madre. 1300 años después, se unen a los 4 salterios y se divide las 150 Ave Marías en 10 decenas, agregando un Padre Nuestro. Y en los años 1500 se determina que cada decena conmemore algún acontecimiento de Jesús o María.

Promesas

La virgen nos promete liberar a todas las almas del purgatorio que han llevado su escapulario durante toda su vida, además de llevarlos al Cielo el sábado posterior a su muerte.

¿Quién es Nuestra Señora del Carmen?

La Virgen del Carmen, llamada también Nuestra Señora del Carmen es el nombre que recibe Santa María del Monte Carmelo, una de las diferentes advocaciones de la Virgen Inmaculada que procede de la veneración hacia Ella en el Monte Carmelo, en Tierra Santa, cerca de Haifa.

Carmelo o Carmen tiene origen en la palabra hebrea Al-Karem o Karmel que se traduce como ‘jardín de Dios’.​ Esta adoración ha sido propagada por todo el mundo a través de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo, también llamados carmelitas.

El 16 de julio se recuerda a Santa María del Monte Carmelo o a la Virgen del Carmen, nombre con el que es llamada en América Latina, y es a quien se le reza este Santo Rosario para solicitar su intervención en casos dificultosos y urgentes.

Te compartimos estas oraciones para recitarle a la Virgen: Oración a la Señora de Todos los Pueblos, Oración del Magnificat, Oración Regina Coeli, Oración para rechazar al maligno, Oración del Ángelus, Oración del Santo Rosario, Rosario de la Paz.

Tambien puedes visitar nuestra sección de oraciones al Cielo en este enlace.